Rape y soldado napoleónico

No es un pez muy bonito pero es muy curioso por muchas razones.

Vive a grandes profundidades, de entre veinte a 1500 metros, siempre semienterrado en el fondo. Nada mal pero puede "andar"  apoyado sobre sus aletas pectorales. De sus ocho espinas dorsales, la primera sirve de caña de pescar. En la punta dispone de una bolsita llena de bacterias luminiscentes que usa de cebo con otros peces. Una vez la presa engañada, el rape, con su enorme bocaza dentada la engulle llegando a atreverse con peces de su mismo tamaño, pudiendo llegar  cerca de dos metros y 70 kilos. 

http://youtu.be/EqJzuc9pE00

Todo lo dicho son atributos de las hembras. Hasta hace poco no se sabía que lo más increíble de este pez es su forma de reproducirse. Los machos son unas cuarenta veces más pequeños que las hembras y no se parecen mucho. Ellas los atraen irresistiblemente segregando grandes cantidades de feromonas dejando rastro a su paso. Cuando uno de ellos alcanza a una hembra, la muerde y se engancha con los dientes a su piel. ¡Para siempre! Y se va fusionando con ella perdiendo todos sus órganos vitales salvo las gónadas, quedando reducido a un bulto en la piel de la hembra. Así consigue un depósito de esperma de por vida pudiendo llegar a tener cinco o seis machos en su cuerpo al final de sus más de veinte años de vida. No es demasiado sorprendente ya que a estas profundidades los encuentros son muy esporádicos y así aseguran la fertilización  de las futuras puestas.

http://youtu.be/Lsmxs0uDXMo

Comercialmente es uno de los pescados de precio más alto por ser de difícil pesca. Para su captura se usan el palangre de profundidad, el trasmallo y el arrastre. Su carne es tersa, su sabor delicado y no tiene espinas, lo que lo hace muy atractivo en cocina. Y para nuestra sopa de pescado es fundamental, dándole untuosidad y sabor.

 

No nos resistimos a incluir este video de lugares profundos y criaturas extraordinarias.

http://youtu.be/SyBO10VhVmc